Los testigos. Ensayo general de la boda.

Recordemos el orden habitual de la comitiva de entrada en la iglesia, en su versión más clásica, aunque ya hemos comentado que siempre hay que conversarlo con el párroco si queremos hacer cualquier modificación:

–         Testigos de los novios

–         Padres que no son padrinos

–         Novio y madrina

–         Pajes de anillos

–         Novia y padrino

–         Damas de honor (si son muchas, unas irán delante de los pajes de anillos y el resto detrás de la novia y su padrino).

¿Por qué coloco a los testigos primero? Pues porque son los que con su presencia, confirman y verifican el matrimonio.

¿Por qué entran los padres no padrinos en la comitiva? Pues porque son los padres, tan importantes como los que actúan de padrinos, y durante mucho tiempo se les ha relegado a una posición casi invisible, y creo que todos los padres deben ser protagonistas por igual en la boda de sus hijos.

¿Cuántos testigos pueden ser?  Todos los que los novios quieran, pero deben ser proporcionarles al número de invitados y al carácter general de la boda.

En una boda con pocos invitados, 100 por ejemplo, parece una exageración que aparezcan 12 testigos… pero no hay nada que limite el número más que la coherencia y el buen gusto. Sólo dos son imprescindibles, que son los que firman junto a los novios cuando se publica la futura celebración del matrimonio. Fuera de ahí, el sacerdote puede aconsejar una limitación, pero no la impondrá.

Volvamos al ensayo general. Tras los testigos, sucede todo lo demás. ¿Cómo entran? La importancia aquí del ensayo se reafirma. Sean los que sean, tienen su sitio reservado en el primer y segundo banco, si fuera necesario, de la derecha del altar. Si no van con sus parejas, por deferencia dejaremos la fila de atrás para ellas o ellos.

Cuando los colocamos visualmente, enseguida notaremos qué conviene ordenar. ¿Son todos hombres o todo mujeres? ¿Son parejas? Esto último es lo más común. Normalmente, se ordenarán en función de la amistad y cercanía con los novios, de más a menos, pero si en este aspecto todos son iguales, se ordenarán estéticamente. Huiremos de la típica colocación de los más bajitos delante (no estamos en el cole) e intentaremos combinar las alturas de las parejas de modo que no resulten llamativas las diferencias. Luego, las parejas con este mismo criterio, alternando unas y otras para que nadie sea excesivamente evidente o invisible.

Entrarán teniendo en cuenta las observaciones que ya hemos hecho en cuanto a movimientos, cogerse del brazo, velocidad y tamaño de zancada, posturas de los brazos, etc. Y algo muy importante: entre una pareja y la siguiente deben haber, al menos, 3 metros de distancia, que es la que necesitan los invitados para verles bien, para que se luzca cada una de las parejas, y también, para que el fotógrafo y el videógrafo puedan hacer con comodidad su trabajo.

Cuando lleguen a su banco, y puesto que la mujer va a la derecha, se soltará del brazo y se sentará en el otro extremo de la bancada, para que todos los demás puedan ir ocupando su sitio de forma ordenada.

En la fotografía, banco de testigos de los novios, Alicia y Eduardo, en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, Jijona.

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